MIS PRIMEROS PASOS EN EL ASHRAM DE SAN FRANCISCO

Era el verano del 2004☀️, exactamente hace 16 años😳 cuando caminé por primera vez en las hipnotizantes calles de San Francisco🌉.

Haight Street fue siempre una calle bella para caminar, llena de historia, con todas sus interesantes tiendas y fantásticos restaurantes, una caminata muy agradable hacia una de mis primeras clases de yoga en el Ashram de San Francisco en Ashbury and Waller Street.

Todxs listxs en sus colchonetas, el olor de té yogui empezando a inundar la pequeña sala de yoga, un espacio muy pequeño, pero que fácilmente acomodaba a veces hasta más de 20 personas. 

“Dispongámonos a comenzar, pongámonos en posición fácil, empecemos” decía el instructor, y yo me aprestaba a ponerme en “posición fácil”🧘‍♀️, sin entender en lo absoluto porqué se llamaba posición fácil. ¿Cómo se pueda llamar así, si es tan incómoda? me decía yo.🤣

Mis piernas cruzadas, con mis rodillas que casi llegaban a mis orejas, mi espalda curvada e incómoda, dolor en la espalda baja, amortiguamiento casi en seguida, y le llamaban posición fácil🙄 🤣Y para meditar se ponían así, a veces lo hacían por 31 o hasta 62 minutos, muchas veces terminaba tendida sobre mi espalda, sin entender aún, que mi cuerpo estaba tan acostumbrado a una mala postura y por eso era tan desafiante la posición fácil.

Fue con el tiempo que he aprendido, que se llama posición fácil, porque cuando tu cuerpo alcanza la postura adecuada, piernas cruzadas, rodillas en el piso, espalda erguida, mentón hacia abajo, tu cuerpo automáticamente se pone dispuesto a la meditación, la sola posición hace que tu ser entero se sienta dispuesto a meditar…. es increíble, y hay algunas cosas que puedes hacer para ayudar a tu cuerpo a estar más cómodo, como por ejemplo usar una almohada, toalla o cobija enrollada para sentarte sobre ella y mejorar tu postura, en verdad  ayuda mucho.

En fin, mi cuerpo nunca ha sido el más flexible, entonces, si piensas que yoga es para personas flexibles, como podrás darte cuenta con mi historia, esa no es una excusa válida nunca más. Mientras puedas respirar, puedes practicar yoga.

La respiración, PRANA, como le llamamos en yoga, se traduce como FUERZA DE ENERGÍA VITAL.

El ser humano desconectado con su fuerza de energía vital, deja que las emociones marquen el ritmo de su respiración, cuando en realidad, lo que necesitamos para un estado de equilibrio, es que nuestra respiración marque el ritmo de nuestras emociones.

Una respiración consciente nos permite estar más conectadxs con la vida, en realidad la respiración consciente es la vida misma.

Y tú….¿Cómo estás respirando hoy?

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