EN EL CAMINO A NUESTRO DESPERTAR

Cuando hablamos de Sexualidad Sagrada, es cuando empezamos a entender que lo Sagrado en nosotros existe a través de la parte invisible en nosotros que muchos llamamos alma y también aquella parte limitada mortal que es nuestro cuerpo físico. De ahí que negar nuestra sexualidad, es negar nuestra sacralidad.  Esta separación que vivimos en carne propia con la experiencia que tenemos de nuestro propio ser, la vemos reflejada en el abanico de nuestras relaciones, no solo interpersonales, sino también en nuestra relación con el entorno.

Desde que nuestros cuerpos empiezan a vivir los años de pubertad, los cambios son eminentes, y si no hay una guía consciente sobre ellos, el único recurso para muchachos y muchachas es los medios de comunicación, que son la peor fuente de consulta para estas mentes curiosas, ansiosas de entender mejor todos estos cambios emocionales y corporales que empiezan a tomar parte.

Es este un punto tan vital en el ser humano, que su perspectiva de la sexualidad, se verá marcada por este espacio de tiempo, muchos de nosotros hemos crecido con muy poca información sobre ello, otros con información nula, sin ni siquiera la más leve conversación al respecto, cuando estamos atravesando por estos cambios.

En la actualidad lo que más inunda es la información Pero ¿cómo escoger la adecuada para nuestros hijos e hijas cuando están atravesando por estos cambios, cuando nosotros mismos nos sentimos en desconexión con nuestros cuerpos? Personalmente creo que la respuesta está en hacernos de a buenas primeramente con nuestro propio proceso corporal; por ejemplo, nosotras las mujeres hagámonos la pregunta primordial ¿Qué tan cómoda y a gusto me siento con mi menstruación? ¿Cómo viví mi primer ciclo lunar? Y como hombres también son válidas las preguntas, ¿Cómo reaccioné ante las primeras eyaculaciones involuntarias en los años de pubertad? ¿Cómo me sentí con mi cambio de voz y mi cuerpo en este tiempo de transición?  Y sobre todo la pregunta para todos nosotros ¿Nos gustaría que nuestros hijos vivan sus experiencias igual que nosotros? O ¿Estamos en la capacidad de guiarlos hacia una relación más abierta y saludable hacia sus cuerpos? Que es donde su sexualidad empieza.

¿Acaso no sería diferente la manera de cómo nos relacionamos los unos a los otros, si en primer lugar nos vemos a nosotros mismos como los seres completos que somos?

 Lo sagrado en nosotros empieza cuando asumimos la responsabilidad y regalo de que somos seres sociales y sexuales por nuestra naturaleza humana y seres espirituales por nuestra naturaleza divina.

En el camino de nuestro despertar, no podemos ignorar una de nuestras partes y tener presente sólo otra.  Cuando nosotros empezamos a hablar de un camino al despertar, nuestra conexión más íntima con nuestra parte invisible, parte de nuestra relación con aquella parte palpable y visible.

De acuerdo al taoísmo, Yin y Yang son fuerzas que parecerían contrarias, pero en realidad están interconectadas, y en ese caminar entramado se elevan juntas, se mueven y crecen juntas en el mundo natural. ☯︎

Eso es lo que pasa con nuestra relación entre nuestro cuerpo físico y no físico, al igual que entre la energía femenina y masculina que mueve el universo, que da vida a la naturaleza y que en la humanidad se representa a través del hombre y la mujer.

Es la hora de que sanemos juntos.

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