EL SUEÑO AQUEL DEL CUAL LAS MADRES Y PADRES NO QUEREMOS DESPERTAR

Cuando caminaba agarrada de mi mano y me sonreía feliz, tocándome mi pancita, esperando a que su hermano nazca, parecía todo un mundo de ensueño y magia.

Me sentía como si fuese capaz de construir una burbuja alrededor de ella y del bebé que estaba por venir. Todo parecía tan perfecto, ella comía lo que yo consideraba saludable, dormía las horas que yo pensaba necesarias, íbamos a caminar al parque en vez de pasar horas frente a la televisión, no conocía a las princesas de Disney, porque yo no quería que crezca con una idea superficial del mundo, en fin… pensaba que así sería siempre. Que ingenua….🤣

Pero como todos sabemos, ellxs crecen día a día, y empiezan a descubrir quiénes son, cuáles son sus sueños, cuáles son sus temores incluso, y por supuesto, empiezan a sacar sus propias conclusiones del mundo.

La crianza con apego, si bien me ayudó a conectarme profundamente en la primera infancia, creo que también me ha ayudado con la capacidad, para dejarla que vaya encontrando su independencia poco a poco, me ha ayudado a brindarle un espacio seguro para que vaya reconociendo la persona que quiere llegar a ser y sobre todo que vaya confiando en su capacidad infinita de crear la realidad con la que tanto sueña.

Al principio de esta nueva etapa (la adolesencia), confieso que me decepcioné al ver que ya no tenía el mismo control sobre ella, eso pasa cuando educas hijxs  enseñándoles a cuestionar todo, llega el punto en el que empiezan a cuestionar incluso nuestra autoridad😳🤣, y eso te pone de frente con tus propias sombras, te pone a cuestionarte si en realidad estás practicando lo que predicas. ¡Uff! que grandes maestros que son estxs guaguas nuestrxs, el adulto se queda sin el control que ejercía sobre el niño o la niña. Ya saben los humanos y su deseo de controlar todo. 🙄🤣. En fin… ha sido y sigue siendo un gran aprendizaje.

Tal vez no coma lo que yo quiero que coma, ni duerma las horas que yo quiero que duerma, pero es parte de su crecimiento, por otro lado, admiro mucho su capacidad para organizar sus tareas de la escuela, alcanzar sus metas en los tiempos que se traza, porque sé que no es una de sus fortalezas, que le es más fácil procrastinar que ponerse a hacerlo, pero en el último año, ha hecho un trabajo increíble en organizar su trabajo y dejar tiempo para el arte que tanto le apasiona.

Mi anhelo es que el vínculo que hemos formado hasta ahora perdure por siempre, que esté segura de que cuando necesite un abrazo, encontrará mis brazos, y cuando necesite una palabra de aliento, encontrará mis labios, y mis manos estarán ahí para aplaudirla o sostenerla; lo que la vida precise.

Mientras la veo crecer convirtiéndose en una joven mujer, me deleito con las caricias del pequeño, que crece con la misma velocidad, pero aún está en la edad que aún se siente cómodo mostrándome su afecto, a través del abrazo y la palabra. Tratando de vivirlo todo con la mayor presencia posible, porque el presente es lo único verdadero que existe.

Sí, lo confieso, me ha pegado este tipo de melancolía, porque hoy está alistándose para ir a su primera fiesta de adolescente, una banda tocará la música que de seguro le gustará y muchachos y muchachas de su edad disfrutarán de compartir juntos.  No puedo negar que se me hace un nudo en la garganta al pensarlo, es una mezcla de alegría y nostalgia….

Cosas de la crianza con apego… cosas de la crianza… cosas de la vida… el aprender a dejar ir, el aprender a soltar poco a poco.

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