ESCUELA EN CASA CON ADOLESCENTES

Escribo la palabra adolescente y aún me cuesta trabajo relacionarla con mi hija, recuerdo los temores que como madre me invadían al sacarlos de la escuela regular. ¿Qué tan juzgada me iba a sentir por mi familia, mis amistades y la sociedad misma? Una gran decisión, pero había algo dentro de mí que me gritaba que si, que si era buena idea; y, los años han pasado, como siempre, muy rápido para nuestro gusto, recuerdo lo contenta que se puso con la propuesta, a pesar de que reconoció que extrañaría a muchas de sus amigas, y así fue, con algunas de ellas aún sigue en contacto. Pero no me cabe duda alguna, fue la decisión correcta, cuando veo sus piezas de arte, o escucho la guitarra o el ukelele inundando la casa entera con su música y su voz, y la camaradería que se ha construido entre ella y su hermano, es genial, las conversaciones que tienen acerca de la mitología griega, egipcia, nórdica me deja siempre perpleja, la cantidad de nombres e información que tienen en sus cabezas, y esa única manera de disfrutar juntos de la música también. Hace dos semanas, mientras terminaba de limpiar la cocina al final del día, la escuché bajando las gradas y cantando la canción “Can´t help falling in love” y su hermano que estaba en el primer piso, cuando ella hizo una pausa de una estrofa, él continuó con la segunda y así entrelazaron sus voces y juntos finalizaron el coro y terminaron aplaudiendo y riendo, no hay emoción más hermosa que verlos disfrutar juntos de la vida.

La adolescencia siempre ha sido vista como este espacio en nuestras vidas de rebeldía y enojo, de hormonas despertándose, de frustración hacia los adultos, es posible que haya algo de eso, pero también es emocionante ver que la responsabilidad va adquiriendo un lugar en sus vidas, son responsables de sus tareas escolares, de prepararse algo de comer cuando es necesario y mamá está ocupada, de organizar su tiempo para terminar las unidades a tiempo, y personalmente no la empujo, es algo que se ha desarrollado en ella con el pasar del tiempo y los contratiempos, naturalmente hay cosas que observo de cerca para ver dónde se necesitan los límites, porque ellos son aún necesarios, después de todos nosotros somos los adultos, pero en medio de esos límites, crear el espacio para que hablen, canten, rían, lloren, se enojen, y a veces nos sirvan de reflejo también, es muy importante, las conversaciones ahora tienen un tinte diferente, pero es bueno recordarles que sobre todas las cosas, no importa cuánto crezcan,  el amor hacia ellos siempre estará ahí, creciendo también en admiración y respeto.

Ser padres y madres de adolescentes en estos tiempos es un gran desafío, especialmente porque a todo lo que nuestras generaciones vivieron, se suma todo el avance tecnológico al alcance de sus manos, pero si la comunicación y la mente y sobre todo el corazón están abiertos, creo que tenemos una gran oportunidad de aprender junto con ellos, es más creo que tenemos la gran oportunidad de ir forjando una nueva humanidad.

¿Que tarea la que hemos escogido verdad?

Pero verlos florecer no tiene precio.

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