DEL COVID Y OTROS DEMONIOS

Anoche al poner mi cabeza en la almohada, cerré mis ojos y con gratitud infinita respiré profundamente, agradecí primero por el soplo de vida que aún hace mi corazón palpitar, recordé que hace una semana recién, estaba latiendo con demasiada rapidez, no precisamente de amor. Había pensado que en una semana mi cuerpo había vencido el virus, pero mis pulmones empezaron a sentirse extraños y decidí salir a la ciudad, siguiendo mi instinto y también en parte porque mi compañero me había dicho “Quién conoce mejor a tu cuerpo que vos misma, si sientes que algo no está bien… escúchalo y toma acción de inmediato” y eso hice…(con mis ojos cerrados agradecí por sus palabras y sus cuidados también en la semana de antesala a todo este otro episodio de mi salud)… un par de llamadas a amigas y amigos que habían conocido este increíble doctor del que tantas veces había escuchado y no había tenido la oportunidad de conocerlo, no fue difícil conseguir su número, pero pensé ¿Quién me va a dar una cita en un 31 de diciembre o 1ro de enero…? pero el recibir su mensaje alentador al otro lado del teléfono me dio un respiro de alivio y gratitud también… “Estuve atendiendo esta mañana, pero la tarde ya no, mañana a las 10am la espero”… sin dudar un momento llamé al muchacho que siempre va a sacarme a la ciudad llueva, truene, relampaguee o haya neblina o incluso si él no puede, me consigue a alguien que me vaya a recoger… y esta vez no fue la excepción…  “no se preocupe” me dijo, “he trasladado a muchas personas sin contagiarme, en un par de horas estaré ahí” y así fue….(con mis ojos cerrados agradecí por este muchacho también, en verdad espero que no lo haya contagiado) Era la noche cuando llegué a la ciudad.Había llevado la ventana del auto abierta todo el camino y estaba con demasiado frío, llegué a mi cama y me envolví en tantas mantas pude para abrigarme y quedarme profundamente dormida hasta el día siguiente, cuando finalmente pude ver al doctor, quien me recibió en su consultorio muy relajado, no como quien trata a alguien que tiene algo super contagioso, sino como quien recibe a una amiga que no ha visto en mucho tiempo, me vino un mar de confianza y tranquilidad, seguidamente me chequeo y me dijo que tendría que hacer un enema de dióxido que tenía que hacerlo por tres días seguidos y tomarlo también, que el segundo lo debía hacer yo en casa… yo me reí nerviosamente diciéndole que no había manera que yo lo haga sola en casa y el con su seguridad y calidez me dijo, “claro que lo puedes hacer, yo te voy a indicar como” …. Fue increíble el cambio automático que fui sintiendo en mi cuerpo, mi palpitaciones empezaron a bajar y mi respiración empezó a mejorar, casi instantáneamente, yo no podía creer como me estaba sintiendo. “Hemos salvado muchas vidas aquí” me dijo sonriendo… “Cómo te sientes” me preguntó… “He empezado a sentirme mejor ahora mismo” le contesté… y tras prescribirme otro par de cosas yo estaba ya en la calle despidiéndome de él, con los materiales necesarios para mi propio enema en casa. (cierro mis ojos nuevamente y agradezco por este profesional de la salud que no sólo ha dado muestras de su profesionalismo, sino también de su calidez humana).

Una semana ya de todo eso, aprendiendo a abrazarme y cuidarme. Aprendiendo a apapacharme como me dijo mi amiga Jim….. Con mis ojos cerrados agradezco por ellas también, la tribu que tan presente estuvo con sus mensajes y sus llamadas.  La Pauli y la Fer haciendo compras para mi en la farmacia y trayéndome sopita caliente para que no tenga que cocinar. Gracias también a las 3 por sus sesiones de sanación a distancia. Gracias a la Paty y el Erik y la Tamara haciendo compras para mi en el mercado.  La Cami recién dada a luz, estando pendiente con sus mensajes. Mi familia a lo lejos teniéndome en sus oraciones y enviándome mensajes diciéndome: “Te envié aunque sea estico, sé que vives de tu trabajo diario, ojalá te ayude en algo”.  Cómo no estar agradecida con la comunidad de yoga… “No voy a poder enseñar la primera semana” les dije, pero aún así hicieron su depósito en las clases por el mes completo.  Agradecida, Agradecida, Agradecida, así es como me siento.

 Cierro mis ojos y agradezco que mis hijos pueden estar bajo el cuidado de su papá, mientras yo me recupero, él me dijo “No te preocupes, el tiempo que necesites, ellos van a estar bien, lo importante es que te recuperes bien, te queremos mucho, cuídate”… Gracias a Dios porque las separaciones amorosas si existen. Mi ex-suegro incluso en una video llamada super rápida diciéndome “Ajo, mija, Ajo y jugo de naranja y verá lo que se pone de bien.  La quiero mucho.”  Siempre tan dulce.

Y las video llamadas diarias a mi mami, para asegurarle que no hay motivo de preocuparse, que el susto ya pasó y estoy recuperándome bien.  Sufriendo ella de no poder hacerme un platico de comida, tan linda.  “Estoy bien”, le aseguro, ya tengo ganas de comer y eso me da fuerzas para cocinar, ya tengo más fuerza cada día. 

Pero la señal de que estoy bien como dijo mi amiga Paty, es cuando mi sentido del humor regresó.

Si, me sentí bajo una nube negra durante todo ese tiempo frustrada con el sistema médico, que tanto ha ocultado ciertas medicinas que pudieron ser de fácil acceso para la mayoría de la población y evitar tanto dolor, sentí mucha impotencia, me dolió la humanidad, me frustró el hecho de tener que dar explicaciones en medio de mi enfermedad de por qué no había recibido la vacuna. Me frustró enterarme de que un médico tan bueno como el que me atendió fue perseguido por sus prácticas al inicio de la pandemia, después de haber salvado tantas vidas, sólo cuando salvó un par de vidas de personas vinculadas al Ministerio de Salud, lo dejaron en paz.  Me frustró tener que explicar que soy vegetariana y no voy a comer caldo de gallina para reponerme…. (no lo hagan, cuando una persona está enferma o recuperándose, no hablen de su estilo de vida, estilo de alimentación, vacunas o no, eso no ayuda), me sentí de una hipersensibilidad intensa, tanto así que disfruté mucho de la soledad de esos días. 

Y en medio de esa soledad me alegró mucho los mensajes de mis sobrinos y sobrinas. Gracias a la Francisca por contagiarme su valentía al estar lidiando con la segunda vez de contagios en su familia, gracias al Ronie por compartir sus experiencias saliendo de su propia batalla (Covid Bodies )Gracias a la Andi por estar siempre pendiente y a la Karol, gracias a la Dani, que me compartió su cuenta de Nitflix, me alegro no haberme adictado a la cuenta, veo que sería muy fácil hacerlo.

Gracias por esta experiencia, que me trajo el cariño de tantos de ustedes y también trajo una visión diferente de mi misma.  Algo en mí murió y estoy alegre con la idea de aquello nuevo que nacerá en mi después de esto y de cómo se manifestará en mi vida.

Y es así como voy entrando al 2022, atrasada, rompiendo mis propios esquemas de perfección, fluyendo con lo que es y saliendo de esta noche del alma, para abrazar la Luz otra vez, y apreciarla más aún.

Que a lo largo del tiempo, el sol siempre brille sobre ti, que todo el amor te rodee y que la luz pura dentro de ti, guíe tu camino.

Con el Amor de siempre…

Noemi

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